Sábado, 04 de Febrero del 2012

 

*.- Rendición de cuentas

 

En la medida en que la administración pública estatal va caminando en el tiempo, se van evidenciando yerros en todos los órdenes, tanto políticos como sociales y administrativos.
Gobernar no es cosa sencilla, para ello se requiere que los gobernantes estén preparados y capacitados en el ejercicio de su tarea, pero lo más importante es que tengan ese don innato, que pocas personas poseen, que es la sensibilidad política.
De la misma manera en que un buen artista posee el don del arte, un buen filósofo el del entendimiento profundo, un arquitecto el del sentido de armonía, un matemático el del razonamiento, un médico el del humanismo, así un político debe poseer el don del sentido político, que no se traduce en más que tener la capacidad innata para lograr consensos entre disensos.
Así como yo no puedo pedir a un ingeniero mecánico que me opere a corazón abierto, ni a un cirujano que repare mi vehículo, o bien puedo pedirlo, pero no tendré la certeza de que el resultado pueda ser el óptimo, de igual modo no podemos esperar que una persona que no tiene ese don, por más buena, noble y de buenas intenciones que sea, asuma la responsabilidad exitosa de la conducción política de un Estado.
No podemos esperar tampoco que los gobernantes sean todólogos, pero si podemos pedir que tengan la capacidad de acercarse personas aptas y capacitadas que les apoyen en las delicadas tareas que el ejercicio de gobernar exige.
Con desánimo y preocupación vemos que lo que pasa en San Luis mucho tiene que ver con lo arriba comentado. Se evidencia con los magros resultados que el Gobierno del Estado ha venido arrojando en casi dos años de ejercicio.
Ahí está el informe que la Auditoría Superior del Estado emitió y presentó a la Comisión de Vigilancia, muy light por cierto como es su estilo, de las cuentas del Ejecutivo, de las que no audita arriba del 20% de los recursos ejercidos, en donde se señalan observaciones por 642 millones de pesos y el subejercicio de 1mil 200 millones de pesos, situación que molestó al Gobernador, quién señaló que las observaciones a su gobierno serían solventadas, y que no solaparía irregularidades en la cuenta pública, desestimando que los desahogos debieron darse en la etapa procedimental correspondiente, antes de que la Auditoria emitiera un informe final. Ojala que de verdad no solape irregularidades y respalde las sanciones correspondientes a las faltas observadas.
La cuenta ya se presentó al Pleno del Congreso, y fue votada sin pena ni gloria, en un dictamen que nada dice de las observaciones ni sanciones. Ya en esta fase, las observaciones se convierten en sanciones para los funcionarios responsables de las áreas observadas, que pueden ser administrativas o penales, dependiendo de la gravedad de la falta. Hay que avisarle también al Oficial Mayor, que está pensando en que su comparecencia ante el Congreso será para aclarar observaciones.
Así se ejerce ahora la administración del Estado, en completo desorden. No dudamos de la buena fe del doctor Toranzo por procurar un buen gobierno para todos, pero desafortunadamente el equipo que lo rodea no ha sido el óptimo para ayudarlo a suplir sus deficiencias y consolidar sus fortalezas, debilidades y fortalezas propias de la condición del ser humano.


lucylastras@gmail.com

 

 
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