Miércoles, 10 de Marzo de 2010
Miércoles, 10 Marzo, 2010

 

 

La ventaja que el PRI ha logrado capitalizar en términos de competitividad, pronostica buenos resultados electorales en los comicios que sucederán en 15 estados del país durante este 2010. El esquema de alianzas concertadas en algunas entidades por sus adversarios, lo coloca sin embargo en situación frágil y riesgosa como bien se advierte en los estados de Oaxaca, Aguascalientes y Tlaxcala.
En la vecina entidad zacatecana parece que no hay de otra y es caso resuelto para el PRD siempre y cuando a la gobernadora Amalia García no la seduzca la tentación de saldar con su alma el triunfo para el Partido Acción Nacional, ello dependerá del grado de complejidad del proceso, por lo pronto ya logró neutralizar al monrealismo, su principal antagónico.
En medio de este escenario electoral pareciera que San Luis Potosí, no es importante en este momento. Hasta ahora, la única responsable y alacahueta de toda discusión y debate es la famosa llevada, traída y esperada señora Convocatoria así como una buena cantidad de declaraciones, cabildeos, reuniones de tanteo formales e informales, encuentros de persuasión y disuasión pero solo eso. Los delegados de lujo enviados por el CEN del PRI aun no concluyen la etapa diagnostica que permitirá finalmente percibir cual hegemonía política prevalecerá sobre otra.
En nuestro estado el PRI es gobierno y es la fuerza política líder. La opinión de muchos actores políticos es importante y justamente por ello la senda espinosa del estira y afloja para llegar a un resultado sobre la nueva dirigencia del PRI debiera darse de manera natural y sin decisiones de cúpula al margen de la militancia de su partido.
No es fácil o sencillo lograrlo y eso lo saben perfectamente los enviados del CEN pues es de esperarse que el retorcido colmillo de Armando Romero y Jorge Díaz de León Valdivia contribuya en el decoro y la pulcritud política que el priismo potosino exige para la renovación de la dirigencia estatal del PRI.
Hasta ahora lo que hemos observado son las naturales y legitimas aspiraciones de varios priistas para asumir la presidencia del partido. Declaraciones concurren todos los días en tono amenazante y temerario. Las denuncias de intromisiones de funcionarios de gobierno en el proceso interno del PRI aseguran estar documentadas, y por supuesto que a nadie extraña pues siempre ha sido así, a veces de manera burda y en ocasiones con tejido fino, sin embargo, como dicen los abogados esta no es la litis sino la compleja intencionalidad con la que se está operando para instalar a Fernando Pérez Espinosa.
De los mencionados para asumir los destinos de PRI, excepto honrados posicionamientos destaca una clara y evidente ausencia de perspectiva y proyecto de partido. Fernando Pérez Espinosa fue derrotado estrepitosamente justo en la capital del estado en la elección de presidente municipal por el ahora Diputado Federal Octavio Pedroza Gaitán.
Entre los propios aspirantes, hay quienes afirman que en algunos encuentros en corto, el empresario interesado en dirigir al PRI estatal refleja una imagen y asume un discurso que revela que su mejor posibilidad y buenos oficios se inclinan más por desempeñarse como un buen Secretario de Gestión Social, pero muy distante y demasiado alejado del oficio político, experiencia, liderazgo y colmillo para lidiar con un priismo que se argumenta como excluido, y lo más importante, muy poco sobrado con sectores, corrientes y grupos de presión y de poder que pesan, opinan y permanecen atentos a los cambios que se producen en el concierto político.
Bajo este perfil y antecedente, si la idea es instalar a cualquier costo a Pérez Espinoza en la dirigencia estatal del PRI, habría que plantearse entonces el grado de intencionalidad que envuelve la iniciativa. Por un lado, resultaría una dirigencia ampliamente cómoda y facilita ante un poder fáctico tras su rostro y discurso y, por el otro, se estaría construyendo el escenario propicio que favorezca la toma de decisiones para el 2012 a grupos políticos que ya podríamos considerar como tradicionales en los últimos 15 años y que ya se peinan frente al espejo de sus ayuntamientos, en el congreso local y federal, en el senado de la República y, desde luego en el 2015 frente al palacio de gobierno.
En el contexto de lo mediático, si Fernando Pérez Espinosa no concreta lo que evidentemente no es su proyecto, valdría también cuestionarse ¿entonces quien? Quién con altura de miras, coraje, capacidad y visión de futuro para San Luis y por San Luis podría ser una mejor opción. Todos los que han manifestado su interés de contender por la dirigencia del PRI, merecen toda nuestra consideración y respeto, pero con el mismo respeto igualmente sentimos que para alcanzar verdaderamente el PRI del siglo XXI no basta el sólo deseo de ser o estar.
Priistas valiosos hay; priistas con presencia política, experiencia y liderazgo, existen, pero tal vez debieran ser ellos quienes levanten la mano y la voz para decir ¡aquí estamos!, hablo de la nueva y la vieja guardia; de legisladores y exlegisladores experimentados, líderes naturales, exgobernadores que sacrificaron su proyecto político en períodos de convulsión con interinatos que cedieron el paso a la estabilidad política y social. Fernando Pérez Espinosa, podría ser un buen Secretario General ó de Gestión del PRI, la liga no da para mas, así es que por el amor de Dios, exploren el plan B y ¡Pónganse de acuerdo!. Háganlo por San Luis.

ENTRE PARENTESIS

Un buen ejercicio ampliamente sugerido por las representaciones nacionales de los distintos partidos políticos para dirimir confrontaciones internas en la selección de candidatos y aspirantes a las dirigencias locales es calarse y medirse en el ámbito del escrutinio público. Probablemente una encuesta seria podría resultar una señal de luz en el PRI. Bien podrían evaluarse figuras como Teófilo Torres Corzo, Carlos Jiménez Macias, Jesus Ramírez Estabros, Yolanda Eugenia González Hernández, Alfonso Nava Díaz, Juan José Rodríguez, Eduardo González Sierra, Fernando Chávez Méndez, Ángel Castillo Torres, Carlos Valdés, Oscar Bautista, Manuel Medellín Milán, Luz Ma. Lastras, Miguel Ortíz Jonguitud, Ma. Eugenia Vilet, Juan Carlos Machinena, Jorge Daniel Hernández Delgadillo, Fernando Pérez Espinosa, Jesús González Lárraga; entre otros muchos priistas valiosos. El llevar adelante esta práctica no significaría de ninguna manera un signo de ceder o de debilidad sino un acto y actitud de prudencia política, las formas y los equilibrios estarían bien guardados y todas las corrientes bien representadas en un partido que no puede ostentarse y darse el lujo de único vencedor en el pasado y un muy próximo futuro. Ojalá que muchos de les mencionados se coloquen en contexto, se desprendan de sus ropajes y ocupaciones y de que la determinación que tomen la entiendan que simplemente es por San Luis.

 

 
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